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"Problemas y Soluciones..."

"Desde muy pequeños nos enseñan a sumar repartiendo caramelos y poco después aprendemos a hacer raíces cuadradas que jamás emplearemos. Memorizamos el Teorema de Tales para conseguir hacer triángulos iguales e incluso sabemos a pie juntillas qué dijo Pitágoras sobre su famosa hipotenusa y sus dos catetos. Memorizamos hasta el último nivel del esquema de los seres vivos y rocas para saber a qué grupo pertenece un caracol o el mármol y más de uno no olvidamos la lista de reyes godos o los barcos con los que dicen que Colón llegó a América. Si nos dicen que un Seat sale del pueblo A después de comer para llegar al B y que del B sale un Renault más lentito, podemos decir en qué punto del camino se encuentran con dos formulitas de nada. A veces recordamos a Freud , padre del psicoanálisis e intentamos aplicarlo a la interpretación de nuestros propios sueños desde que leímos sobre él y más a medida que pasan los años buscamos más explicaciones para ir conociéndonos un poco más. ...

Fus Fus...

¿Acaso tú no sientes la necesidad de levantarte y salir corriendo? ¿No quieres tirarlo todo y empezar de cero? -No… creo que aún puedo un poco más con esto. -¿POR QUÉ NO? ¿Acaso no estás viviendo lo mismo que yo? ¿No ves que esto no sirve para nada? Yo no quiero más de esta vida. Quiero salir de mi casa con nada más que mi ropa. Un par de euros en una mano y las llaves en la otra. -¿Para qué llevas las llaves? - Para dárselas al primer desgraciado que crea que su vida va a mejorar por tener un techo… Quiero irme lejos, dejarlo todo aquí. No quiero empezar de nuevo. Quiero no empezar. No quiero conocer a nadie, quiero vivir solo, en paz, con lo justo… No me importa dónde, pero no quiero volver a ver una cara conocida. Nunca. Prefiero que me miren con desprecio, que piensen que soy un despojo. Lo que ellos no saben es que entonces mi vida sería mucho mejor que la suya, con sus absurdos problemas y preocupaciones, con su estrés. No quiero perder la posibilidad de perder horas viendo ...

Como cometas en el cielo...

Está pasando por encima. Justo sobre mi cabeza. A veces me gusta mirarlos, me tumbo en el suelo y casi puedo oírlos. Me gusta mirar los aviones que vuelan a kilómetros de altura. Me gustaría saber de dónde viene y adónde van. Los observo detenidamente, intento imaginarme lo que pasa en su interior. Porque ir en un avión es como poner en pausa tu vida, conectar el buzón de voz y dejar que el mundo diga lo que quiera. Durante todo el trayecto, dejas de pertenecer a la sociedad. Cualquier incidente, cualquier desgracia, son ajenos a ti. Puedes tumbarte y respirar, porque ese momento no es momento de pensar en problemas… ¿para qué, si no puedes solucionarlos desde ahí arriba? Mirar el mundo desde arriba y reírte de sus intentos por hacerte daño. El problema es que hay que bajar. Hay que volver a darle al play. Y todo lo que ha pasado llega a ti como un huracán. Es el mismo problema de siempre. Ojalá hubiera un botón así en nuestra vida. Una manera de parar el mundo y dejar a un lado las...

Fea..!

“-¿Acaso a ti te hace feliz que te diga feo y me meta contigo? - Tal vez. Pero de lo que estoy seguro es de que si no lo hicieras, jamás podría ser feliz.” Porque realmente no importa qué ni dónde. Porque realmente no importa si el mundo se está derrumbando, no importa que no quede un lugar donde vivir. No importa que haya guerras, maldad, y ni siquiera importa que no las haya. Por que si estás resguardado en sus ojos, nunca te pasará nada. Si lo único que puedes oír en medio de una batalla son los latidos de su corazón; entonces, y solo entonces, no tienes que preocuparte de nada. Ella está contigo. Y en ese momento no hay nada más. Hasta el tiempo se toma el lujo de dejar de ser tiempo y de avanzar. Solo una mirada, o una palabra cualquiera, lo significan todo. Porque todo lo que tú quieres ver y oír, es ella. :)

Recuérdame, una noche más...

Cada noche el mismo sueño, cada mañana el mismo recuerdo, ese sabor amargo en los labios de despertarse y ver que ella ha desaparecido. Cada noche lo mismo, a la misma hora, Víctor se despierta justo antes de besar a aquella preciosa muchacha. Lleva meses viéndola sin parar, y cada vez que ella empuja la puerta de cristal, él, sentado siempre en la misma silla, siente cómo su corazón se da la vuelta y sus piernas empiezan a temblar. Mira la hora. No falla, las 17:46. Siempre es la misma hora. Esa amplia melena, eternamente suelta en forma de una cascada oscura, contrasta con lo que para Víctor es el cielo, sus ojos azules. Sus miradas se cruzan, siempre lo hacen, ella pide su “cafè latte”, como cada tarde, y se aproxima a la mesa libre a unos metros de él, que siente cómo sus latidos se aceleran. Es su oportunidad, va a pasar justo por delante. Cada segundo está más cerca, ya puede oler su perfume de vainilla. Se levanta, ella avanza distraída, él, seguro de que ella también ha sentid...

Qué nos vas a traer, 2011..?

DONG. -La primera va por… -No, espera, son los cuartos… […] -Ahora sí. DONG. -La primera, por supuesto, va por ti, por todo el año que hemos pasado entre miradas y suspiros, por todo lo que no hemos hecho y por las escasas palabras que hemos compartido. DONG. La segunda, para vosotros dos, por los momentos que sí hemos pasado, los que nos quedan por pasar y por Ditto. DONG. Tres, por todos los demás pedacitos que vienen y van, unas veces todo y de pronto desaparecen, por aquellas amistades intermitentes y las que no lo son tanto. DONG. Cuarta, por los momentos buenos que vienen conmigo desde el primer día subido en un barco hasta el último, subido a la luna contigo, y pasando por todo, todo, todo, y hasta lo más insignificante que haya pasado por aquí. DONG. Por Granadilla y todo lo que ello conlleva, por una de las pocas cosas gratis que se nos ofrecen; por todos los que pasasteis por allí y especialmente por los que pasasteis conmigo. DONG. En medio, como los miércoles. Por tod...

Graacias..!

No quiero hablar contigo hoy, quiero hablar con ella, con toda la magia que podía respirar aquellos años. Toda la alegría que bajaba por el conducto de la chimenea en forma de regalos y caía al suelo, justo debajo de aquel objeto con luces y estrellas. Era una representación de todo lo que existe, en 10 metros cuadrados. Estrellas, luces, energía en una forma muy especial y vida, más vida que nunca, sobre todo por la mañana, cuando papá Noel llamaba a nuestro despertador personal a las 8 de la mañana en plenas vacaciones y nos hacía levantarnos y salir corriendo a buscar paquetitos de ilusión a la habitación que contenía más magia aún que nuestro corazón. La nieve en las ventanas intentando averiguar lo que hay dentro de esas pequeñas bolsitas de colores y nosotros combatiendo su frío con un simple pijama y miles de calorías de emoción. Alguna lágrima cayó por aquel entonces de agradecimiento al cielo, a aquel dichoso ser que se dedicaba a hacer felices a todas las personas del mundo ...